Ensalada de Bok Choy

INGREDIENTES

  • 1 lb bok choy picado a la mitad 
  • 1 lb malanga lila hervida (picada en cubos medianos) 
  • 1 lb calabaza hervida (picada en cubos medianos) 
  • 4 oz queso de cabra y guayaba (picada en cubos pequefios) 
  • Vinagreta de papaya (4 oz papaya,4 oz aceite de oliva, 2 oz vinagre de manzanas, molido en triturador hasta licuado)
  • Sal y pimienta a gusto 
  • 4 oz zanahoria rayada 
  • Nueces (opcional)

PROCEDIMIENTO

En un mixing bowl agregar las calabazas, la malanga y el queso y remojar con la vinagreta de papaya. Poner las viandas en un plato. Seguir colocando el bok choy (frito o salteado) alrededor de las viandas nuevamente remojan­dolas en la vinagreta. Decorar con rayadura de zanahoria y nueces. 

KyV del Caribe: testimonio de lo bonito, lo feo, lo difícil, y lo necesario de trabajar la tierra

Por PRoduce!

Francisco Arroyo tiene un perfil peculiar, de verlo uno lo pensaría quizás reservado, hasta tímido, pero al escuchar la primera palabra que sale de sus labios, te percatas de que estás frente a un agricultor dedicado, sin pelos en la lengua, y que, él y su esposa, quienes fundaron KyV del Caribe en Adjuntas, son un buen ejemplo de lo que hace singular a nuestros productores: su tenacidad.

Francisco y Vivian Bayona componen Kiko y Vivián del Caribe, (o, por sus siglas, KyV del Caribe), productores de brócoli, zanahoria, repollo verde y violeta. A través de nuestro HomeBox, nuestros suscriptores han podido deleitarse de sus productos y ellos han encontrado lo que carecen muchos de los que cultivan nuestra tierra: liquidez.

“Con PRoduce! Es bueno porque le vendo y me ayuda en mi flujo de capital, en mi flujo de cash. Por eso es que yo busco ese tipo de colaboraciones”, nos confesó Francisco durante la visita que le hicimos.

De eso se trata nuestro HomeBox, de unir a los consumidores con productores locales que ofrezcan alimentos saludables, y de calidad. Y, que a cambio de esto, tengan garantizada la venta de sus cosechas.

La relocalización como “deber”

Francisco Arroyo creció en una vaquería. Y, a pesar de querer seguir el ejemplo que le habían dado sus tres tíos en la producción de productos lácteos en grandes cantidades, el alto costo de esta práctica fue demasiado. Por esto, de 1999 al 2003, junto a Vivian, Francisco comenzó la venta de leche, queso, y jabones de leche de cabra. Un tiempo después, decidieron probar suerte en Estados Unidos.

Una vez relocalizados, hicieron lo necesario para sostenerse. Pero, en medio de la caída de la economía estadounidense del 2008, comenzaron a ver en la inversión en actividad agrícola un posible y más seguro sustento. Ahora, 10 años después de tomar esa decisión, no han mirado atrás. A pesar de que el camino no ha sido fácil, el trabajo es 24/7, y muchas veces solo pueden salir cuando “hay que entregar producto”, como dicen en inglés, they would’nt have it any oher way.

Durante 12 años, y después de criar cabras en Camuy, manejaron KyC Farms en Jacksonville, Florida. ¿Cómo? A través de lo que se conoce como Agricultura Apoyada por la Comunidad, o CSA, por sus siglas en inglés.

¿Qué son los CSA?

Los CSA consisten en una comunidad de individuos que se comprometen a apoyar una operación de granja para que las tierras de cultivo se conviertan en la granja de la comunidad. En estas, los productores y consumidores se apoyen mutuamente y comparten los riesgos y beneficios de la producción de alimentos.

En un modelo tradicional de CSA, los miembros compran una parte de la producción antes de cada temporada de crecimiento. Entonces así, el agricultor recibe capital de trabajo por adelantado, gana seguridad financiera, gana mejores precios de los cultivos y se beneficia del plan de mercadeo directo.

En Florida, en lugar de continuar con ganado, Francisco y Vivian decidieron probar con vegetales. Gracias al apoyo del Programa para Fincas Pequeñas de la Universidad de Florida; después de errores, retos, y mucha lectura, definieron qué tipo de operación manejarían.

Ellos y sus tres hijos decidieron proveer alimento a más de 300 familias a través de un CSA donde “la gente pagaba la cosecha seis meses antes”. Esto les permitió producir y entregar unos 12 productos.

Esfuerzo y puro sacrificio, en la patria

Pero, después de l huracán María, el llamado de su patria, y su deseo de “bajar la carga”, pudieron más que un negocio exitoso en “la Florida”. Francisco y Vivian volvieron a Puerto Rico y comenzaron la búsqueda de un espacio fértil que diera producto de calidad al país que importa un 85% de lo que come.

“Llevamos año y pico desarrollando esto junto a algunos trabajos de construcción, para diversificar el income”, nos siguió contando Francisco. “Mucha gente cree que este negocio de la agricultura es de un azada y un paquete de semillas. Pero no, este negocio es de capital”, añadió. Y es que los gastos a los cuales se enfrenta alguien con una producción agrícola en Puerto Rico varían entre los empleados, , el combustible, equipo, seguros, seguros agrícola, entre otras cosas.

“Una cosecha no vendida, puede implicar que un agricultor no pueda sembrar más”, nos dijo Francisco con tono sobrio.

Los retos que enfrentan nuestros productores son muchos. Entre estos, la burocracia en la diligenciación de certificaciones, especialmente en la producción orgánica local.

“En PR hay una longaniza de vallas que en Florida no había. Éramos exentos”, comentó con frustración Francisco. “Se pagaba por la certificación orgánica; iban, te inspeccionaban y ya”, añadió Vivian. “Ahora mismo estamos tratando de hacer el papeleo (para la certificación orgánica) y ahí hay una hoja de cotejo que tiene 39 páginas…para poder vender vegetales”, expresó Francisco mientras señalaba la pila de papeles. “Una lista de documentos que hay que buscar en diferentes agencias de gobierno”, añadió Vivian con incredulidad, dado a que el trabajo que realizan les imposibilita sacar tanto tiempo para tantas gestiones gubernamentales.

Pero, con todo y eso, el trabajo se hace y continúan poniendo productos de calidad en la mesa de docenas de familias. Ahora, en la Isla.

Ahora bien, ¿por qué escogieron asentarse en Adjuntas?

“En todo Puerto Rico, hay dos o tres secciones de tierra que tienen buena temperatura: Adjuntas, partes de Ciales, partes de Utuado […] Tú puedes comprar el terreno, pero la temperatura no. Las temperaturas moderadas de aquí hacen que uno pueda trabajar mucha cantidad de producto”, compartió Francisco. Aunque enfrentan los mismos retos que en el “llano”, se aseguraron de que KyV del Caribe operara desde donde le pudieran garantizar flujo de producto a su clientela.

Que nos depara el futuro

“En Puerto Rico hay menos productores grandes de lo que creemos. […] La falta de capital provoca que una persona que viva por aquí (en Adjuntas) quiera vender el producto hoy y cobrarlo hoy. No tienen para esperar a enviar el producto a San Juan y esperar 30 días para que le paguen más por el producto. No tienen esa liquidez”, sentenció Francisco, para luego añadir, que considera que la clave está en la unión de los agricultores y la colaboración con servicios como PRoduce!.

“Allá lo logramos porque yo soy un tipo autodidacta. Sigo, sigo hasta que lo logro. Aquí fue igual. Yo llegué no sabiendo nada del área. Todo el mundo: “no se puede, no se puede”, “tú no sabes lo que estás haciendo”, bla, bla, bla. Y llevamos dos meses vendiendo zanahorias, brócoli, repollo”, dijo con orgullo como evidencia de su gran esfuerzo y el de su familia.

En una isla tropical con las condiciones climáticas perfectas para una saludable producción agrícola, y con diez de los 11 tipos de suelo existentes en el mundo, se importa el 85% de lo que se consume. Y es una realidad que se manifestó durante el 2017 y principios del 2018. Cuando como consecuencia del paso del huracán María, la logística en puertos falló y vivimos escases de muchos alimentos y productos de primera necesidad.

Comer bien es un estilo de vida. No solo es bueno para nuestra economía, si no que también para nuestra salud.

Nuestros suscriptores reciben productos de aquí y de la mejor calidad. Con estos, es posible llevar una dieta balanceada que nutra nuestro cuerpo y los bolsillos de nuestros productores. Si ya estas suscrito, ¡cuéntanos cómo has utilizado lo que has recibido de KyV del caribe! Y si todavía no lo has hecho, suscríbete aquí.

¿Cómo está la agricultura en Puerto Rico?

Por PRoduce! Team

Muchos pensaron que aquel 20 de septiembre de 2017 sellaría el futuro agrícola de Puerto Rico. Pero, a pesar de que el huracán María representa el reto más grande al que se han enfrentado nuestros productores en nuestra historia moderna, y de los grandísimos retos que trajo, la agricultura puertorriqueña va pa’ ‘alante gracias al compromiso de nuestros productores, el cual cada día es más profundo.
¿Cómo está la agricultura en Puerto Rico?

En una reciente revisión de cálculos (1), la Junta de Planificación (JP) estimó en $43,135 millones el impacto económico que tuvo el paso del huracán María sobre la Isla. Específicamente, las pérdidas del sector agrícola, rondean los $2,000 millones.

A eso se le añadieron las 77 mil personas que decidieron probar suerte en Estados Unidos, y partieron durante este año. Tristemente, el impacto de María fue aún peor dado a que, solo semanas antes, Puerto Rico enfrentó el huracán Irma; el cual provocó $45 millones en pérdidas. Lo más afectado fueron los plátanos y guineos.

Plátanos. Crédito: Adobe Stock

Las ráfagas de Irma, los vientos sostenidos y letales de María, y la subsiguiente crisis humanitaria que todavía atravesábamos en diciembre de 2017, provocó que, durante las Navidades del año pasado, no pudiéramos degustar pasteles hechos aquí.

Pero, gracias a la entrega de nuestros agricultores, a diez meses del evento, la industria de los plátanos y guineos de Puerto Rico se restableció. Esto provocó que el Departamento de Agricultura cesara la importación de estos productos, dado a que ya no hace falta. Tenemos nuestros plátanos y guineos. Y esta Navidad hay pasteles, de aquí.

A muchos les palpitó el corazón al ver las montañas y los valles reverdeciendo. Con ayuda del sol, el agua, y tierra fértil, nuestras cosechas están dando frutos. Pero, el compromiso de los puertorriqueños y puertorriqueñas con lo que se produce localmente es crucial, y debe ser más fuerte que nunca. De eso depende el futuro de la industria y los que se viven de ella.

Algunos de los retos a los cuales se enfrentan nuestros agricultores son:

Censo agrícola federal

Se supone que durante el 2019 tengamos certeza de dónde está más careciente nuestra industria. Ya que, durante los últimos meses, el Departamento de Agricultura federal (USDA, por sus siglas en inglés) realiza un censo sobre la industria en la Isla y, según anunciaron, lo harán público durante el próximo mes de enero. Los resultados de este censo lanzarán luz al estado de la industria agrícola en la Isla y nos proveerá un cuadro más claro sobre nuestros productores locales, sus ganancias, y retos. Los agricultores pueden someter sus respuestas en línea.

Nuestros productores

A través del PRoduce! Home Box queremos llevar productos frescos fruto del trabajo de nuestros productores locales a la mesa puertorriqueña. Cada dólar que se consume en productos de aquí, es dinero que se queda y circula en la economía de Puerto Rico, por lo que a todos nos conviene más allá de los beneficios de frescura, sabor y salud.

En estos últimos dos meses del año, nos dimos a la tarea de visitar y conversar con los productores que llevan sus cosechos a la mesa boricua a través de nuestro HomeBox; con el cual buscamos volver a unir al consumidor con las manos que preparan sus productos.

Maritere, armada de sus 40 cabras lecheras, lleva consigo la encomienda de impulsar el queso de cabra hecho en Puerto Rico. Crédito: PRoduce!

A pesar de trabajar una diversidad de alimentos (desde parcha, hasta queso de cabra), nuestros productores tienen algo en común: un vivo y cada vez más profundo compromiso con la Isla y nuestra soberanía alimentaria. Desde su preparación, a la atención y cuidado que le brindan a sus plantas y animales; todo de los productores locales nos deja saber que tenemos una clase que trabaja duro por alimentar y cuidar de la salud del pueblo boricua.

En una isla tropical con las condiciones climáticas perfectas para una saludable producción agrícola, y con diez de los 11 tipos de suelo existentes en el mundo, se importa el 85% de lo que se consume. Y es una realidad que se manifestó durante el 2017 y principios del 2018. Cuando como consecuencia del paso del huracán María, la logística en puertos falló y vivimos escases de muchos alimentos y productos de primera necesidad.

“Siempre te orientan de que vayas pensando en la posibilidad de exportar tu producto o tu negocio. Pues, porque Puerto Rico es relativamente pequeño. […] Pero, hay cosas que deberíamos pensar primero. Tenemos que pensar bien sobre qué podemos hacer para disminuir la importación”, opinó en entrevista con nosotros José “JO” Rodríguez, dueño de Levain Artisan Breads en Aguadilla, quien le provee panes de primera a los suscriptores de nuestro HomeBox.

“Y creo que así debe ser, que la importación sea para momentos de emergencia. […] La agricultura es algo que nosotros como país deberíamos explotar al máximo”, concluyó José.

Por otro lado, Maritere Juan de Queso Kbra insta a que más mujeres vean que “la agricultura es una opción”. Maritere, junto a sus cabras, creó un queso que “se ajusta al paladar boricua”.

Si hay algo que distingue a nuestros productores locales es su preparación, dedicación, y, más valioso que eso, su compromiso con el plato boricua. Pero, necesitan de nuestro apoyo.

Tierras cultivadas por Cosechas Tierra Viva en el pueblo de Las Piedras, Puerto Rico.
Crédito: Cosechas Tierra Viva

“Hay que consumir local porque estamos apoyando la economía de aquí”, denunció Natalia de Cosechas Tierra Viva, la primera finca “inteligente” en Puerto Rico, en entrevista con nosotros.

Para este 2019, practica comer rico, saludable, y de aquí. ¿Cómo? ¡Suscribiéndote a nuestro HomeBox aquí! Si ya eres suscriptor, gracias por ser parte de la misión para disminuir el porcentaje de importación.

Referencias:

  1. Elevan estimado sobre el impacto económico del huracán María – 4 de diciembre de 2018 / El Nuevo Día

El pastel navideño: lo que somos, envuelto en hojas de plátano

Por: Edmy Ayala

Todos los años, la ardua pero satisfactoria labor de confeccionar un suculento manjar de sabores y resguardarlos entre hojas de plátano es suficiente para atraer a Mirta a Puerto Rico. Ese no es su nombre real; Mirta no quiso revelar su identidad. Tampoco su hermana “Brenda”.

No es necesario. La fuerza de su relato no descansa en sus nombres, sino en la esencia.

Una vez en su pueblo, y después de varios minutos perdida, logré dar con la casa y me estacioné. Brenda y Mirta se criaron en aquel hogar, cerquita del río que cruza su pueblo; en una curva que, para el que no es local, puede resultar intimidante. Es una casa pequeña con un pasillo ancho que la atraviesa de lado a lado, y va desde la sala hasta el patio. Allí estaban sentadas Brenda y Mirta, en una mesa plegable, con un caldero en cada lado: uno con la masa y el otro con el relleno.

Después de verme llegar con cámara y libreta en mano, y de explicarle que mi intención era entrevistarla (y fotografiarla) como productora de pasteles con motivo de la época navideña, me preguntó: “¿Me vas a retratar? No, no. Hazme todas las preguntas que quieras, pero fotos así no”.

“Así” era un sencillo atuendo: camisa de algodón, mahón, y los famosos zapatos de “estar en la casa”: flip-flops. Era la ropa perfecta para su labor. Para todo el que sabe cómo se hacen los pasteles, debe estar claro que hay que vestir ropa cómoda. También se debe tener a la mano una buena salsa, o merengue, para mantener los ánimos y la energía. Al menos, esa es la receta de la familia de Brenda, y parece funcionar.

“La primera vez que hice, hice para la casa. A todo el mundo le gustó”, aseguró Brenda.

“Pero tú llevas como 20 años, ¿verdad?”, le dijo Mirta en un tono de esos que buscan dar mérito donde se debe. “Sí, pero ahora no me estoy dedicando tanto a esto”, respondió Brenda. “Ella vino y va a llevar para Estados Unidos”, añadió, como si estuviera confirmando la magia que cocinaba en aquel caldero.

Brenda tenía un espacio de producción detrás de su casa con neveras, estufa… pero lo perdió con el huracán María. A pesar de eso, los pedidos, algunos de años, estan en espera. Según ellas, la masa es única, y muy aclamada.

“Yo no hago pasteles de guineo. La masa queda negra. Tampoco me gusta la textura que da”, confesó Brenda después de preguntarle qué es lo que distingue su masa.  “La mayoría de la gente que vende pasteles los hace con guineo, yo no. Mira como queda”, me dijo mientras extendía el cucharón de metal por encima de la mesa para que yo pudiese ver de cerca lo anaranjado-amarillento de la masa que con atención preparaba. “Yo uso plátano, calabaza, y yautía”, expresó.

“A mí me los piden hasta de masa sola, mamá”, añadió. Admito que no pude evitar reirme. Doña Brenda me acordó a mi mamá, a mis tías… Ella no estaba alardeando, ella estaba reafirmando lo orgullosa que se sentía de confeccionar una masa con los mejores ingredientes y la mayor dedicación.

Mirta, su hermana, quien mientras yo conversaba con Brenda permanecía callada envolviendo cada pastel en hojas de plátano recogidas y amortiguadas por su hermana, es doctora en Estados Unidos hace 30 años. Pero, todos los años hay algo que la trae de vuelta: su familia, y la promesa de un cálido bembé navideño en la Isla que la vio crecer.

“Es tradición porque aveces nos reunimos todos y los hacemos para estar juntos. Pasamos el día juntos. Bebemos café, cerveza, lo que aparezca”, confesó Mirta con una sonrisa.

“Nosotros eramos siete, murió el mayor”, continuó Brenda. Lo sombrío se desvaneció cuando justo después añadió que sus “pasteles han viajado a España”.

Las Navidades sin pasteles

Un año en que no hubo junte pastelero fue el 2017, las Navidades después de María.

“Ese año no encontramos nada…”, dijo Brenda con frustración en su voz.

Perdimos el 80% del café, los plátanos y guineos con el paso del huracán María. El embate pudo más que los troncos de los plátanos y guineos, más que las yautías y sus raíces, y más que la calabazas y sus enredaderas. Hace pocos meses que nuestras siembras comenzaron a dar frutos. 

“Los hacemos en esta época porque el pastel es característico de la Navidad. ¿Qué Navidad uno va a celebrar sin pasteles, coquito, arroz con dulce y lechón?”, cuestionó Mirta.

Creo que en esa expresión esta guardada la razón por la cual el espíritu navideño colmó a muchos antes de tiempo, incluso antes de la celebración de Acción de Gracias: quizá las Navidades del año anterior no se sintieron como Navidad porque no tuvimos pasteles…

“Sí habían, pero eran de masa de esa congelada que trajeron… yo no la toqué”, denunció Brenda.

El valor del pastel

“En nuestra historia gastronómica, el pastel navideño compone un plato que reúne los recursos agrícolas y ganaderos, las técnicas y las memorias culinarias de los diversos grupos humanos que nos dieron carácter como pueblo”, según el Dr. Cruz Miguel Ortiz Cuadra, doctor en Historia Gastronómica Puertorriqueña.

Esto dado a que en su confección se presentan “las tradiciones culinarias de los indígenas taínos (ají, yautía, calabaza, y achiotes); de los extremeños, andaluces y castellanos (alcaparras, garbanzos, pasas, aceitunas, almendras y cerdo); y de los africanos occidentales y los canarios (plátanos y guineos). Por eso, no nos equivocamos si le decimos a un extranjero que el pastel es una confección mestiza”.

El pastel es un plato exquisito que, no solo cuenta con los siete grupos alimenticios, haciéndolo hipernutrititivo, sino que en él también está  guardada nuestra historia. Nuestra historia social, política, económica, y racial.

Somos negros, somos indios, somos españoles, somos los que vivimos aquí, y los de la diáspora. Año tras año, este plato nos ofrece una oportunidad de recordar quiénes somos. Y no solo eso, si no muchos encuentran en su tradicional confección una oportunidad de amar y disfrutar de los suyos.

Mirta y Brenda, como muchas otras familias puertorriqueñas, han hecho de la Navidad un punto de reencuentro. Tristemente, en el caso de su familia, este encuentro termina con Brenda llorando al ver partir a su hermana. Pero, a pesar de tener claro que después de la preparación y el bembé navideño, vendrá el adiós; las risas, el café, el honrar la unión que instaló su madre en ellas, y presentar a “los primos con los primos, para que se conozcan”, es suficiente para que Mirta, Brenda, y el resto de su familia, coincidan.

Parece ser que en aquella curva frente al río todos los años habrá pasteles, pero solo de plátano, yautía, y calabaza. Nada más, ni nada menos. 

“La familia es lo único que se tiene. Hay que llamarse y verse más”, me dijo Mirta al final de la entrevista.

Antes de despedirme, no pude evitar hacerle a Brenda la controversial pregunta: ¿Con pasas o sin pasas? “Sin pasas, a nadie le gustan”, me respondió con igual grado de resignación y picardía. En cuanto al pique: “¡A su gusto!”.

Y, aunque me fui de la casa frente al río sin probar aquellos pasteles que prometen cambiar vidas, me fui reconociendo en un plato autóctono de Puerto Rico la unión inquebrantable de toda una familia. Ni un estrecho del Océano Atlántico puede evitar que nuestra diáspora añore los pasteles, porque con cada pastel, nos encontramos a nosotros mismos. 

 

¿Te picó la curiosidad sobre la historia de los pasteles? Deja que The Foodstorian te cuente. 

¿Quieres saber si los pasteles son saludables? Aquí la nutricionista Gabriela Tirado nos contó de su valor nutritivo.

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Edmy Ayala es periodista independiente y creadora de contenido.

Finca Mi Casa: llevando frutos orgánicos a tu mesa

En el kilómetro 9.2 de la carretera 119 en Camuy, encontrarás Finca Mi Casa. De primera instancia, solo parece ser un espacio de siembre fértil. Y lo es, sumamente fértil. Pero, allí, Luis Soto, conocido como Don Luis, maneja una de las pocas fincas orgánicas certificadas en Puerto Rico, y también colecciona semillas autóctonas.

Don Luis es agrónomo y agricultor ecológico, por sus prácticas y gran conocimiento se ha convertido en una figura heroica para los que forman parte del mundo de la agricultura en Puerto Rico. Y, para nosotros, el reconocimiento a productores tan valiosos como Don Luis es crucial; productores comprometidos con desarrollar nuestra tierras, proveer un alimento saludable, y, finalmente, disminuir la importación.

Nacido y criado en Camuy, Puerto Rico, Don Luis estudió agronomía en Recinto Universitario de Mayagüez (RUM). Allí aprendió el aspecto académico de la labor. Pero, es através del desarrollo de 4.5 cuerdas en los llanos de la Ciudad del Sol Taino, que se convierte en la leyenda que es hoy día.

Finca Mi Casa se compone de 4.5 cuerdas de terreno en los llanos del pueblo de Camuy, Puerto Rico. Crédito: PRoduce!

Nació Finca Orgánica Mi Casa

Cuando en 1980 se mudó junto a su familia a una casa con un terreno de 4.5 cuerdas,  no perdió tiempo y comenzó a ponerlo en producción. Poco tiempo después, logró darle a su familia un alto nivel de independencia alimentaria. No solo esto, si no que la producción fue tanta, que llegó el punto en que lo cosechado sobraba, tanto que se podía vender.

En dos cuerdas, Don Luis tiene maíz, kale, habichuelas blancas, ajices dulces, tomates, yuca, plantas aromáticas, arúgula, acelga, plátano, calabaza, berenjenas, papaya, cúrcuma, entre otras plantas autóctonas que siembra por motivos de conservación.

La riqueza en cultivo es gracias a la técnicas que utiliza, técnicas orgánicas y ecológicas. No solo hace una rigurosa selección de semillas, escogiendo las más fuertes y sabrosas de frutas, tampoco utiliza compuestos químicos o combustibles fósiles. Lleva a cabo una siembra tradicional, donde usa bueyes cuando hay que arar el terreno, y técnicas análogas para el resto de la tareas.

Entonces, através de la rotación de cultivos (no sembrar la misma planta en el mismo lugar muchas veces) mantiene fértil el suelo y mantiene bajo control las plagas. Tampoco utiliza semillas hídridas o injertos, solo semillas de polinización abierta, semillas que tiene toda la información genética necesaria para producir la planta original.  

En el proceso de siembra, solo utilizan métodos tradicionales, como bueyes para arar el terreno. Crédito: PRoduce!

Son todas estas prácticas las que lo hicieron merecedor de una de las muy pocas  fincas orgánicas certificadas por el Departamento de Agricultura Federal (FDA, por sus siglas en inglés) en Puerto Rico. Don Luis recibe una visita anual por parte de la FDA para para asegurarse de que continue con las mismas buenas prácticas. Tiene una certificación orgánica por el FDA. Las semillas sembradas por Don Luis, muchas que han sido sembradas en familia por generaciones, siempre pasan la prueba.

Rescatando historia

Las semillas tienen tres características principales: secas (ej: habichuelas), húmedas (ej: tomate) y vegetativas (ej: yuca). No importa cómo son “cada semilla tiene su historia”.

“Te puedo decir de qué persona la conseguí, sus caracterícticas, cómo se adapta, y su historia”, nos contó Don Luis en un recorrido por su finca durante una mañana de sol inclemente.

Don Luis cosechando de su palo de achiote. Crédito: PRoduce!

Una semilla puede contar parte de nuestra historia como país. Por eso, Don Luis ha viajado la Isla en búsqueda de plantas que se sembraban mucho antes, pero ya no. Todo por temor a que desaparezcan por siempre. Este es el caso del higuero de maraca, cuyo fruto se utilizaba para hacer la clásica maraca puertorriqueña, y de la planta güiro, cuyo fruto se utiliza para hacer los guiros tradicionales.

Planta de güiro. Crédito: PRoduce!

Compromiso ambiental  

Su pasión es fruto de su crianza y educación en la suma apreciación de las plantas y el sustento que nos regalan. La pasión y el compromiso que siente Don Luis por la tierra se traduce a la filosofía ecológica con la que vive él, y la que ha inculcado en su familia. Finca Mi Casa es ecológica; conservan la tierra, las plantas, las aves, y los demás organismos que conviven allí.

“Tenemos que vivir todos en armonía, porque todos se complementan”, afirmó.

Riqueza del fruto

Comer local no es solo bueno para la economía, es bueno para la salud. Cuando le preguntamos a Don Luis qué le gustaría que nuestros suscriptores supieran de su producto, nos dijo: “que están consumiendo los mejores productos de las mejores semillas. Semillas que han sido sembradas y conservadas por la calidad de sabor de su fruto y adaptabilidad al terreno”.

Para Don Luis no pasa desapercibida la tendencia actual de apreciar lo cultivado localmente a través de nuevos conceptos culinarios, por esto, entrega semanalmente productos frescos a un sinnúmero de reconocidos restaurantes en el área metropolitana.

Don Luis mostrando la vaina de la planta de ajonjolí. Crédito: PRoduce!

“Puerto Rico se ha convertido en un destino para degustar nuestros productos. Tenemos chefs excelentes y muy creativos en la cocina”, sentenció orgullosamente.

Los suscriptores de nuestro HomeBox han recibido de Finca Mi Casa: maíz, tomate, habichuelas blancas, guineo, aromáticas, y berenjena. “No solamente estas comprando un producto, si no que (con el HomeBox) estas comprando salud”, afirmó Don Luis Soto.

 

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¿Ya probaste los panes de Levain Artisan Breads?

En una esquina de la Wing Road en Aguadilla, se encuentra una trinchera de lucha por la buena cocina: Levain Artisan Breads. De la mano y visión de José “JO” Rodríguez Rivera, panadero educado en escuelas culinarias de alto prestigio, Levain le da a su clientela, y a los suscriptores de nuestro HomeBox, panes de primera.

De eso se trata nuestro HomeBox, de unir a los consumidores con productos locales, saludables, y de calidad. Buscamos que el consumidor vuelva a reconectar con aquellas manos que producen y cosechan nuestros alimentos. Con la única meta de hacerle más accesible los productos de aquí, y garantizarle la clientela a nuestros dedicados productores.

Por eso, no solo incluimos agricultores, sino también a pescadores, recolectores, agropecuarios, y procesadores artesanales. Por esa razón, semana tras semana apostamos a que nuestros suscriptores encontrarán en los productos de Levain una oportunidad de probar una deliciosa y artesanal variación de un alimento tan familiar para nosotros los boricuas: el pan, la base alimentaria de tantas culturas.  

Nació la visión

Lo que comenzó como una probadita en mercados agrícolas de Rincón, Aguadilla, y el Viejo San Juan; desde el 2014, es un establecimiento que “todos los años ve incremento en ventas”, según nos contó José. Y es que en los mercados encontraron su clientela base; y, con ella, se materializó la visión para la panadería.

Los croissants son una de las especialidades de Levain y en su menú tienen una gran variedad de estos. Crédito: PRoduce!

“Estaba terminando contabilidad y consideré estudiar Derecho. Formaba parte de una organización sin fines de lucro que tenia proyectos agrícolas, una compañía de catering…, todo para generar oportunidades de empleo para los participantes. […] Comencé a trabajar con panes e identifiqué un mercado, ya que no había muchos panes para el paladar boricua”.

“Y, a mi me fascina el pan. ¡¿A quién no?!”, añadió.

Volviendo a nuestras raíces

Levain enfoca su producción en dos tipos de panes: los de “sourdough” (o agrios) y los de masa enriquecida. No importa los acompañes con jalea, mermelada, queso de cabra, entre otras exquisitas combinaciones, la calidad y el arte detrás de la confección de estos panes es evidente.

Levain se enfoca en dos tipos de panes: los “sourdough” y los de masa enriquecida. Crédito: PRoduce!

Probar un pan agrio, o de “sourdough”, es como viajar en el tiempo. Son panes preparados como hace cientos de años: simples en ingredientes (una harina o varias combinaciones de harina, agua, sal, y una levadura) y horneados en piedra. Pero el mayor valor de estos está en la masa madre.

La masa madre es harina y agua que se deja reposar de 16 a 18 horas para permitir que se fermenten, entonces los organismos (bacterías) se van alimentando de la proteína, recoge la levadura silvestre (natural) que hay en la harina y en el ambiente, y así crea una cultura. Esta técnica hace que estos panes sean más saludables por ser ricos en ácido láctico y ácido acético, lo que le da su agrio sabor.

Una prueba del valor nutricional de estos panes es que, si una persona que no tolera el gluten algún día quiere hacer una excepción, José recomienda “que lo hagan con el “sourdough”, el mismo proceso ayuda y los ácidos que tienen ayudan al proceso de digestión”.

Mientras que, como ya han probado nuestros suscriptores, los de masa enriquecida, como el brioche de calabaza, son suaves y variados en sabor y niveles de azúcar. Estos conllevan una mayor cantidad de ingredientes como huevo, azúcar, miel, y mantequilla. Curiosamente, los mismos ingredientes sirven de preservativo natural y este tipo de pan tiene un tiempo de vida más largo.

“Nosotros utilizamos harinas sin bromato ni blanqueador, eso es parte de lo que los hace más saludables”.

¿Suplimos la demanda antes de exportar?

Como todos los productores que llegan a los hogares boricuas a través de nuestro HomeBox, como nosotros, para José es importante aportar a disminuir el porcentaje de alimentos importados.

“Siempre te orientan de que vayas pensando en la posibilidad de exportar tu producto o tu negocio. Pues, porque Puerto Rico es relativamente pequeño. […] Pero, hay cosas que deberíamos pensar primero. Tenemos que pensar bien sobre qué podemos hacer para disminuir la importación”.

En una isla tropical con las condiciones climáticas perfectas para una saludable producción agrícola, y con diez de los 11 tipos de suelo existentes en el mundo, se importa el 85% de lo que se consume. Y es una realidad que se manifestó durante el 2017 y principios del 2018. Cuando como consecuencia del paso del huracán María, la logística en puertos falló y vivimos escases de muchos alimentos y productos de primera necesidad.

“Y creo que así debe ser, que la importación sea para momentos de emergencia. […] La agricultura es algo que nosotros como país deberíamos explotar al máximo”, concluyó.

Crédito: PRoduce!

¿Qué le recomiendas a los suscriptores que reciben sus panes semana tras semana?
“Que exploren”, sentenció José.

Sabemos que la relación entre productores y compradores tomará tiempo, un voto de confianza y sobre todo consistencia en el apoyo entre ambas partes. En productores como José vemos evidenciado el compromiso que muchos de estos tienen con su clientela. Somos privilegiados al tener una clase de productores educados, profesionales y con sumo compromiso con el futuro de la Isla.

Nuestros suscriptores reciben todas las semanas distintos panes de Levain recién horneados. Si ya estas suscrito, ¡cuéntanos cómo has utilizado los panes de Levain! Y si todavía no lo has hecho, suscríbete aquí

 

¡Existe una finca “inteligente” en Puerto Rico!

A través del PRoduce! Home Box queremos llevar productos frescos fruto del trabajo de nuestros productores locales a la mesa puertorriqueña. Cada dólar que se consume en productos de aquí, es dinero que se queda y circula en la economía de Puerto Rico, por lo que a todos nos conviene más allá de los beneficios de frescura, sabor y salud.

Una isla tropical con las condiciones perfectas para una alta producción agrícola no debería importar el 85% de lo que consume su población. Nuestra misión es aportar a disminuir ese porcentaje.

Y no es secreto que el huracán María nos enfrentó a la realidad de que prácticamente todo lo que consumimos llega en barcos y, por tanto, nos forzó como pueblo a buscar implementar modelos sustentables que nos ayuden a no depender de lo que no controlamos. Por eso, el blog de esta semana se lo dedicamos a Cosechas Tierra Viva, una finca agroecológica que implementa tecnología accesible para la producción de alimentos y sirve de modelo como de finca sustentable.

Cosechas vivas

En el pueblo de Las Piedras, Cosechas Tierra Viva tiene como principal objetivo desarrollar un modelo agrícola altamente productivo y rentable en una pequeña base terrestre. ¿Cómo? A través de la implantación de la Internet de la Agricultura (IoF (Internet of Farming), en inglés).

Franco y Natalia, uniendo sus conocimientos en ingeniería y agroecología, impulsan una siembra diversa de productos.  La siembra manejada con IoF le permite al agricultor monitorear el microclima como lluvia, humedad en el suelo, entre otros factores que afectan a cada finca de manera única.

En Puerto Rico hay muchos microclimas por ser una isla tropical con bosques, costas, llanos, distintos suelos. La apuesta de Cosechas Tierra Viva es que las pequeñas fincas también puedan hacer uso eficiente de los recursos, automatizar tareas diarias y mejorar la planificación de los cultivos. Hemos observado cómo este modelo ayuda a productores locales pequeños a reducir los costos operacionales y les ayuda a lograr hacer más con menos.

Al tener un récord de lo que pasa en la finca significa que, en un período de 10 años, tendrán una data trascendental y única que también ayudará a otros agricultores a hacer lo mismo. Y eso es algo que distingue a los productores que apoyamos, no solo están trabajando por el “hoy”, si no también buscan mejorar  “el mañana”.

Huracán María lo dejó claro

Franco, Natalia, y su asistente canino en Cosechas Tierra Viva. Crédito: PRoduce!

El huracán María mostró que, si no hacemos un esfuerzo real, el porcentaje de importaciones continuará en aumento. Sin embargo, durante los meses después del paso del huracán, una vez más la vulnerabilidad de nuestra seguridad alimentaria fue evidente. Góndolas de supermercados vacías, escasez de productos de primera necesidad, y de alimentos. “Independientemente si eres vegano o no, la conversación debe ser de dónde vienen nuestros alimentos”, sentenció Natalia de Cosechas Tierras Viva.

Un factor limitante en el desarrollo de nuestra agricultura ha sido el tratar las operaciones de cualquier espacio agrícola como si todos fuesen una finca grande. Por eso, nuevas apuestas como Cosechas Tierra Viva se perfilan como respuesta a la problemática, y, según ellos mismos “no somos un caso excepcional”. Se ha comprobado que la agricultura con productos diversificados es más resistente a eventos atmosféricos y se recupera más rápido que cuando se depende solo de los monocultivos (un solo tipo de siembra).  

Mercadeo de lo local, en nuestro PRoduce! Home Box

“En mi opinión, el problema no está tanto en la producción, sino en el mercadeo del producto”, nos expresó Franco de Cosechas Tierra Viva, quienes apuestan a convertirse en la primera “smart farm” (o finca inteligente) en Puerto Rico. “Hay que consumir local porque estamos apoyando la economía de aquí”, añadió Natalia.

Productos de Cosechas Tierra Viva. Crédito: CTV

Si hay un mercado en crecimiento que compra producto de aquí, lo más lógico es que los productores van a producir más. Por eso, PRoduce! Home Box tiene como parte de su misión la educación, no solo sobre la importancia de consumir el producto local por razones de salud, economía sino también porque si ambas partes tienen una mejor comunicación, el productor sabrá qué quiere el consumidor y el consumidor cada vez encontrará mayor variedad y cantidad de los productos que busca pero frescos y de aquí.

Semanalmente, nuestros suscriptores reciben cosechas frescas de aquí como vegetales, viandas, quesos, panes y otros productos. Entre esos, los que producen en Cosechas Tierra Viva como el rábano, kale ruso, pepinos, entre otros.

“La responsabilidad que tenemos con el consumidor, pero más que eso, con nuestra tierra, es grande”, concluyó Franco. Con PRoduce! Home Box, Natalia y Franco vieron la oportunidad ideal para comenzar a llegar a las cocinas de los consumidores puertorriqueños y asegurar la venta de sus cosechas.

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¿Sabías que en Puerto Rico se produce Queso Kbra?

Cuando nace PRoduce! Home Box, pensamos que tenía que contener el producto del trabajo de nuestros productores locales y que esto tenía que ser inclusivo, y no solo incluir agricultores, sino también a pescadores, recolectores, agropecuarios y también procesadores artesanales como Queso Kbra.

Y es que con PRoduce! buscamos que el consumidor vuelva a reconectar con aquellas manos que producen y cosechan nuestros alimentos. No es un secreto que conseguir productos locales era casi imposible hasta hace unos años atrás. Agraciadamente, hemos visto el renacer de mercados orgánicos, algunas plazas de mercado, una góndola dedicada en algunos supermercados, la tendencia de restaurantes ‘farm to table’, entre otras plataformas que permiten conseguir productos de aquí.

Sin embargo, aún en Puerto Rico, una isla tropical con diez de los 11 tipos de suelo existentes en el mundo, se importa el 85% de lo que se consume. Queremos aportar a disminuir ese porcentaje y creemos que es posible. También sabemos que crear esta relación entre productores y compradores tomará tiempo, un voto de confianza y sobre todo consistencia en el apoyo entre ambas partes.

Así que el blog post de esta semana se lo dedicamos a Queso Kbra, un producto elaborado con amor por Maritere, una abogada laboral que desde hace unos años, en el Barrio El Mangó, en Juncos, cocina una revolución: queso de cabra del País.

Maritere abrazó la idea de un “career pivot”, y decidió sacar provecho de las tierras que originalmente le pertenecían a su abuelo. Cuando nadie más en su familia mostró interés, ella dijo “sí” al reto de poner a producir 500 cuerdas de fértil suelo boricua.

El potencial del terreno era suficiente para prácticamente cualquier actividad agrícola. Pero su amor por el queso, y su “pasión por el queso de cabra”, la llevó a que Hacienda Renacer se convirtiera en uno de los centro principales de producción de queso de cabra en Puerto Rico.

En nuestro Home Box, hemos incluido Queso Kbra con distintos sabores en varias entregas y tenemos el compromiso de seguir apoyándola, al igual que a otros productores de lácteos, vegetales, viandas, quesos, panes, entre muchos otros productos frescos y de aquí. Y así apostamos a facilitarle al consumidor el poder comprar local. Y, por otro lado, le compramos la cosecha que el productor tiene hoy.

Productores Clase A

Si hay algo que distingue a nuestros productores locales es su preparación, dedicación, y, más valioso que eso, su compromiso con el plato boricua. Después de certificarse como quesera, o “cheesemaker”, Maritere comenzó el proceso de encontrar la receta perfecta para un queso de cabra que se ajustara al “paladar boricua”.

“El mercado puertorriqueño en masa no está acostumbrado a los quesos de sabor fuerte. Por eso, hice un queso suave, para el paladar puertorriqueño”, nos dijo con satisfacción.

Y, como Puerto Rico no cuenta con su propia raza de cabras lecheras, Maritere unió cuatro razas de cabras lecheras con un alto porcentaje de grasa en su leche con la misión de que en unos años estas den paso a una raza de cabras lecheras puertorriqueñas. Una conversión genética que resultará en una raza de cabras lecheras de Puerto Rico que producirá queso de cabra del País.

De la cabra a la mesa   

La crianza de cabras es una práctica avalada e impulsada dado a su bajo costo, el buen comportamiento de los animales, y la cantidad de leche que proveen anualmente. Crédito: PRoduce!

 

Ya algunos chefs del País tienen incluidos en sus menús el queso de cabra pero: “el queso que llegaba a los restaurantes y supermercados no tenía menos de un mes”, nos comentó Maritere.

Por eso, la acogida de su queso fue inmediata. Lo que le presentó a los chefs era fresco, suave, untable, y tenía menos de 24 horas de preparado. Ahora Maritere se prepara para llevar su producto al supermercado y vio en PRoduce Home Box la oportunidad ideal para comenzar a llegar a las cocinas de los consumidores puertorriqueños. Maritere es más que optimista y asegura que en un futuro muy cercano, Puerto Rico “tendrá queso de cabra 365 días al año y va a haber tanto que exportaremos”.

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