Los beneficios nutritivos de la “fruta pasión”

La palabra pasión siempre me trae a la mente la imagen de un corazón. Creo que no soy la única que la asocia a esta imagen. Imagino que es porque cuando nos sentimos apasionados fisiológicamente tenemos una contestación cardiaca. Nos sube el pulso, las extremidades se nos ponen calientes, y la cara se sonroja. Ahora, hablemos sobre los beneficios nutricionales que aporta la fruta de la pasión: la parcha. Aún sin conocer sobre la historia de porqué le llaman así, sus propios beneficios la relacionan directamente con el corazón.

En Puerto Rico, es común escuchar “tómate un juguito de parcha para que te baje la presión” y podríamos decir que esto es verdad. Tal vez no lo hace de una manera instantánea, pero, definitivamente, tiene ciertos atributos que a la larga podrían ayudar a bajar la presión.

Su atributo principal es el potasio, este juega, junto al sodio, un papel importante en el riñón para mantener la presión normal. El potasio también es un electrolito que promueve el balance de fluidos en nuestro cuerpo, previniendo la deshidratación y, por ende, que el corazón bombee con más fuerza de la necesaria. El potasio también contribuye a la tramisión de impulsos nerviosos y la contracción muscular. Entre sus funciones más importantes está la regulación del ritmo cardiaco.

Además, la parcha contiene dos gramos de fibra soluble por cada 18 gramos de la fruta. La fibra soluble aporta grandes beneficios al sistema cardiaco ya que ayuda a evitar la formación de placas en las arterias. ¿Cómo lo logra? Cuando la fibra soluble se encuentra con el colesterol crea una unión, pero, dado a que los humanos no digerimos fibra, acabamos evacuando esta linda unión. El colesterol que “atrapa” la fibra soluble no se limita al que comemos al momento, también elimina parte del que corre en nuestro sistema sanguíneo. Esto puede ocurrir gracias a que el cuerpo libera bilis como parte normal de nuestra digestión. Y, entre los compuestos que forman la bilis, se encuentra el colesterol. De la misma manera, se tropieza con la fibra soluble, hacen su unión, y luego lo evacuamos. Al reducir la cantidad de colesterol que reabsorbemos en el torrente sanguíneo, prevenimos la formación de placas arteriales y aseguramos un flujo de sangre adecuado.

La parcha también es rica en antioxidantes como la vitamina C, E, y A, las que evitan que el colesterol se oxide y, por consiguiente, que se acumule en nuestras arterias.

Durante esta semana del amor, asegura cuidar tu corazón comiendo parcha para poder ofrecérselo a otro por muchos años. Cómetela dentro de un chocolate oscuro, ponla dentro de una ensalada, o marina tu carne con ella para un toque agridulce.  Yo me la voy a comer en forma de “sorbet”,  y tú, ¿cómo la vas a preparar?

  • Ahora, ¿quieres saber por qué se le llama así a la parcha? Lee la explicación del Dr. Cruz Miguel Ortiz Cuadra, The Foodstorian.

Author: Gabriela Tirado

Nutrición en tus Manos - Licenciada en Nutrición y Dietética

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