¿Los pasteles engordan?

Llegó la navidad y con ella los pasteles.

Muchas veces juzgamos los pasteles por ser densos en energía, pero olvidamos que ellos solos constituyen una comida completa.

Son de los pocos platos que contienen los seis grupos de alimentos. Los constituyen farináceos como los garbanzos, guineos verdes, yautía y calabaza. Forman parte las frutas por medio de las pasas. Las proteínas dicen presente con el cerdo. Las grasas aparecen en forma de aceitunas y alcaparras.  Vegetales en forma de cebolla, ajo, pimiento, recao y cilantro. Sorprendentemente, también contienen lácteos; ya que la masa se mantiene húmeda y con consistencia a través de leche.

Los pasteles no solo son deliciosos también son muy nutritivos.

La masa está mayormente hecha de yautía, guineos verdes y calabaza, los cuales aportan carbohidratos a tu dieta. Los carbohidratos son moléculas que se convierten en glucosa cuando las digerimos. Nuestras células, a su vez, utilizan la glucosa para formar energía. Los carbohidratos de estos alimentos en particular nos benefician porque son carbohidratos complejos; esto implica que los digerimos de forma más lenta que su contraparte, los carbohidratos simples o refinados. Esto también le provee tiempo al cuerpo para manejar la glucosa. Estas viandas, además, son altas en potasio, por lo que nos ayudan a regular la presión.

El relleno de los pasteles es aun más nutritivo que la propia masa.

Tiene garbanzos, los cuales, al igual que las viandas, son altos en potasio. En adición, los garbanzos son altos en fibra, lo cual que ayuda a evitar el estreñimiento y a reducir el colesterol. Tiene pimientos y estos son altos en vitamina A , la cual promueve la salud visual. Los pimientos, al igual que el cilantro y recao, son altos en vitamina K . Esta vitamina ayuda a la coagulación de la sangre.

Las pasas proveen vitamina C para mantener un sistema inmune óptimo.

El cerdo nos provee proteína de alto valor biológico, y hierro para asegurar una buena oxigenación de la sangre. El ajo es alto en manganeso el cual forma parte de varios procesos químicos; entre ellos, el procesamiento de proteínas, grasas y carbohidratos. Las aceitunas nos proveen grasas monoinsaturadas que ayudan a bajar el LDL o lo que comúnmente llamamos “colesterol malo”. También contienen vitamina E, que es un excelente antioxidante para combatir el daño celular.

Ahora  podemos disfrutar de los pasteles con conocimiento de cómo nos nutren. Recuerda que un pastel es un plato completo y equivale, por ejemplo, a comer arroz, habichuela y bistec. Por esto, debes tener cuidado a la hora de escoger con qué lo acompañas si quieres mantener un peso saludable estas Navidades.

Yo, el mío, lo voy a acompañar con una rica ensalada verde.

Y tú, ¿con que vas a acompañar tu pastel? Comparte fotos de tu pastel y ayúdanos a sentir el espíritu navideño. ¡Buen provecho y muchas felicidades!

El pastel navideño

Es curioso. Para la mayoría de los puertorriqueños, la sola mención del sustantivo Navidad evoca, antes que el cristiano significado del término, una particular gastronomía festiva. En ella, el lechón asado es la estrella principal. Pero el lechón tendría poco protagonismo si en la comida  no hubiese, como guarnición, el arroz con gandules, y claro, los emblemáticos pasteles.  Hablemos un poquito sobre la historia del pastel.

En nuestra historia gastronómica, el «pastel navideño» compone un plato que reúne los recursos agrícolas y ganaderos, las técnicas y las memorias culinarias de los diversos grupos humanos que nos dieron carácter como pueblo.

De ahí que en su confección haya algún alimento de las tradiciones culinarias de los indígenas taínos (ají, yautía, calabaza, y achiotes); de los extremeños, andaluces y castellanos (alcaparras, garbanzos, pasas, aceitunas, almendras y cerdo); y de los africanos occidentales y los canarios (plátanos y guineos). Por eso, no nos equivocamos si le decimos a un extranjero que el pastel es una confección mestiza. Es como un «bricolage».

Como elaboración, el pastel no debió formarse inmediatamente. Al igual que ocurre en las culinarias planetarias, debió componerse luego de muchos experimentos con los productos de la agroecología taína, de los frutos que arribaron nuevos y se adaptaron, de los que no fructificaron, pero el comercio de importación los hizo habituales, de los instrumentos de cocina disponibles, la intuición gastronómica de los cocineros y cocineras, y las memorias culinarias y modificaciones de tradiciones alimentarias. Todo debió ocurrir entre el siglo XVI y principios del siglo XIX- es decir, casi 300 años- antes de que apareciera su primera mención definitiva en 1843, en el Aguinaldo puertorriqueño, junto a la copla, Si me dan pasteles.

Ahora bien, ¿porqué si el pastel ya había sido mencionado y eferido en la narrativa, la receta del pastel no es incluida en los recetarios puertorriqueños que se publicaron entre 1859 y 1914?

Me aventuro a decir que se debe a su compleja elaboración.

Quienes han preparado pasteles, saben que es una empresa que requiere muchos pasos. Es una elaboración intuitiva. No hay una forma uniforme de preparación. Suavizar la hoja de guineo para envolver la masa –o sea «amortiguarla», ha presentado siempre diversas interpretaciones. Algunas cocinas prefieren hacer la maniobra en el calor humeante que despide de la leña. Otras han preferido hervirlas un poco, otras ponerlas al vapor.

En el mismo sentido, se encuentra la confección de la masa y el relleno. Para la masa unas cocinas prefieren mezclar partes iguales de plátano con guineo «mafafo», o con ciertas viandas, como la yautía amarilla –que hoy en día es una rareza–; o la madre de la yautía blanca, la que se usa para semilla, por ejemplo. Otros, por tradición, lo mezclan con calabaza y «guineo verde», pero guineo verde de aquel que llaman malango. En otras ocasiones, simplemente, usan guineo y otras viandas, pero no plátano.

El relleno, por su parte, siempre ha dependido de los recursos de las cocinas, así como también de los gustos y aversiones de los comensales. Unos prefieren garbanzos, otros no. Otros gustan de pasas, pero no ají picante. A algunos no les gusta la «empella de cerdo», pero sí la carne «magra». Hasta para colorear la masa hay reparos. A unos les gusta la grasa con achiote, a otros no.

Todo esto debió provocar que el pastel fuese transmitido por la imitación y la oralidad, rehuyendo siempre los intentos de los cocineros más ilustrados para incorporarlo en la página escrita y darle uniformidad. Por eso la primera receta de pasteles que aparece en nuestra literatura gastronómica es de 1931, en un recetario dedicado exclusivamente a la yautía.

Pero hay otra razón. Su ausencia pudo venir provocada por la «ocasionalidad» de la confección. Las operaciones que conlleva el pastel debieron convertirlo en un plato en el que el esfuerzo puesto en la elaboración debía corresponder al significado del acto y el contexto social festivo en que se iba a degustar.

Por eso es que el pastel se asocia más con las comidas de las fiestas de Navidad, y muy especialmente con la de Reyes, y no con las comidas de otras fiestas del año. Incluso aún es común recibirlo como obsequio, o confeccionarlo como regalo gastronómico.

Hay un dicho muy popular que dice: “La cocina de un país es su paisaje agrícola en el plato”.

El proverbio tiene algo de cierto, pero en el caso del pastel lo podemos estirar un poco más para decir lo siguiente: La cocina de un país es su paisaje agrícola y su historia llevada al plato.  Que no se olvide, en ese plato tan mestizo, la característica más significativa es su envoltura en hojas de plátano o guineo, no en hojas de maíz, como el guanime taíno.

Esto le da un matiz pronunciadamente africano. 

Recetas antiguas: 

Pasteles de plátanos malangos y yautía
(Primera receta de pasteles escrita en Puerto Rico)
Elsie Mae Wilsey y Carmen Janer Vilá, 1931

4 libras de yautía

¼ de libra de garbanzos

¼ de libra de tocino

½ grano de ajo

¼ de taza de aceitunas

¼ de taza de leche

¼ de libra de carne de cerdo

1 hoja de culantro

4 malangos verdes

¼ de libra de jamón

½ taza de cebolla

½ taza de pasas

1 cucharadita de manteca de achiote

½ taza de tomates

2 cucharaditas de sal

Procedimiento

  • Lave, ráspela corteza y ralle la yautía y el malango.
  • Muela el ajo en el almirez y pase la masa por él añadiéndole la sal, manteca de achiote y leche si fuere necesario. Bátalo hasta que esté suave.
  • Pase por la máquina [de moler] la carne y sofríala por cinco minutos.
  • Pase por la máquina los demás ingredientes y añádalos a la carne.
  • Añádale sal, recado, pasas, alcaparras, y la carne de las aceitunas [ sin hueso] y cuézalo todo por diez minutos.
  • Divida la masa en partes iguales (aproximadamente doce).
  • Amortigüe las hojas de plátano y seleccione las que tienen un tamaño de doce pulgadas cuadradas.
  • Engrase las hojas, ponga una parte de la masa en la hoja y extiéndala en forma cuadrada. Marque el centro.
  • Divida e relleno en iguales partes que la masa y ponga una parte en una mitad de la masa.
  • Doble la hoja por el centro de la masa para que se unan las dos mitades.
  • Coja otra hoja y envuélvalos bien.
  • Amárrelos con cordón.
  • Cuézalos por dos horas en agua hirviendo sazonada.
  • Sírvalos caliente como plato principal en el almuerzo o como entremés en a comida.

Pasteles a la antigua
Revista Puerto Rico Ilustrado
Anónima, 1946

Se pica finamente dos o tres libras de carne, un poco de jamón, y un cuarto de libra de tocino.

Téngase a la mano: Sal, pasas, almendras, carne de cerdo o de vaca, orégano, pimienta, pimientos morrones, tomates maduros, aceitunas, alcaparras, achiote, manteca de cerdo la cual se usará para hacer una tinta de achiote y los plátanos verdes necesarios.

Procedimiento

  • Se rallan los plátanos en el por nosotros llamado “guayo”, para hacer una masa.
  • Se muelen los demás ingredientes en el típico pilón de las especias y entonces se usa la manteca entintada de achiote para un sofrito, con el cual se adoba y se satura la masa.

Las hojas de plátano

  • Se chamuscan previamente sometiéndolas al vapor de agua a fin de hacerlas flexibles para envolver la masa de plátano y mezclarla con los ingredientes mencionados.
  • Con la carne ha de hacerse un picadillo propiamente condimentado que se coloca en una porción adecuada en el centro de la masa de lo que ha de formar cada pastel.
  • Envuélvase la masa entonces en las hojas y se ata con pellejos o fibras de la propia mata del plátano.
  • Póngase a hervir en agua de sal.

¿Ya probaste los panes de Levain Artisan Breads?

En una esquina de la Wing Road en Aguadilla, se encuentra una trinchera de lucha por la buena cocina: Levain Artisan Breads. De la mano y visión de José “JO” Rodríguez Rivera, panadero educado en escuelas culinarias de alto prestigio, Levain le da a su clientela, y a los suscriptores de nuestro HomeBox, panes de primera.

De eso se trata nuestro HomeBox, de unir a los consumidores con productos locales, saludables, y de calidad. Buscamos que el consumidor vuelva a reconectar con aquellas manos que producen y cosechan nuestros alimentos. Con la única meta de hacerle más accesible los productos de aquí, y garantizarle la clientela a nuestros dedicados productores.

Por eso, no solo incluimos agricultores, sino también a pescadores, recolectores, agropecuarios, y procesadores artesanales. Por esa razón, semana tras semana apostamos a que nuestros suscriptores encontrarán en los productos de Levain una oportunidad de probar una deliciosa y artesanal variación de un alimento tan familiar para nosotros los boricuas: el pan, la base alimentaria de tantas culturas.  

Nació la visión

Lo que comenzó como una probadita en mercados agrícolas de Rincón, Aguadilla, y el Viejo San Juan; desde el 2014, es un establecimiento que “todos los años ve incremento en ventas”, según nos contó José. Y es que en los mercados encontraron su clientela base; y, con ella, se materializó la visión para la panadería.

Los croissants son una de las especialidades de Levain y en su menú tienen una gran variedad de estos. Crédito: PRoduce!

“Estaba terminando contabilidad y consideré estudiar Derecho. Formaba parte de una organización sin fines de lucro que tenia proyectos agrícolas, una compañía de catering…, todo para generar oportunidades de empleo para los participantes. […] Comencé a trabajar con panes e identifiqué un mercado, ya que no había muchos panes para el paladar boricua”.

“Y, a mi me fascina el pan. ¡¿A quién no?!”, añadió.

Volviendo a nuestras raíces

Levain enfoca su producción en dos tipos de panes: los de “sourdough” (o agrios) y los de masa enriquecida. No importa los acompañes con jalea, mermelada, queso de cabra, entre otras exquisitas combinaciones, la calidad y el arte detrás de la confección de estos panes es evidente.

Levain se enfoca en dos tipos de panes: los “sourdough” y los de masa enriquecida. Crédito: PRoduce!

Probar un pan agrio, o de “sourdough”, es como viajar en el tiempo. Son panes preparados como hace cientos de años: simples en ingredientes (una harina o varias combinaciones de harina, agua, sal, y una levadura) y horneados en piedra. Pero el mayor valor de estos está en la masa madre.

La masa madre es harina y agua que se deja reposar de 16 a 18 horas para permitir que se fermenten, entonces los organismos (bacterías) se van alimentando de la proteína, recoge la levadura silvestre (natural) que hay en la harina y en el ambiente, y así crea una cultura. Esta técnica hace que estos panes sean más saludables por ser ricos en ácido láctico y ácido acético, lo que le da su agrio sabor.

Una prueba del valor nutricional de estos panes es que, si una persona que no tolera el gluten algún día quiere hacer una excepción, José recomienda “que lo hagan con el “sourdough”, el mismo proceso ayuda y los ácidos que tienen ayudan al proceso de digestión”.

Mientras que, como ya han probado nuestros suscriptores, los de masa enriquecida, como el brioche de calabaza, son suaves y variados en sabor y niveles de azúcar. Estos conllevan una mayor cantidad de ingredientes como huevo, azúcar, miel, y mantequilla. Curiosamente, los mismos ingredientes sirven de preservativo natural y este tipo de pan tiene un tiempo de vida más largo.

“Nosotros utilizamos harinas sin bromato ni blanqueador, eso es parte de lo que los hace más saludables”.

¿Suplimos la demanda antes de exportar?

Como todos los productores que llegan a los hogares boricuas a través de nuestro HomeBox, como nosotros, para José es importante aportar a disminuir el porcentaje de alimentos importados.

“Siempre te orientan de que vayas pensando en la posibilidad de exportar tu producto o tu negocio. Pues, porque Puerto Rico es relativamente pequeño. […] Pero, hay cosas que deberíamos pensar primero. Tenemos que pensar bien sobre qué podemos hacer para disminuir la importación”.

En una isla tropical con las condiciones climáticas perfectas para una saludable producción agrícola, y con diez de los 11 tipos de suelo existentes en el mundo, se importa el 85% de lo que se consume. Y es una realidad que se manifestó durante el 2017 y principios del 2018. Cuando como consecuencia del paso del huracán María, la logística en puertos falló y vivimos escases de muchos alimentos y productos de primera necesidad.

“Y creo que así debe ser, que la importación sea para momentos de emergencia. […] La agricultura es algo que nosotros como país deberíamos explotar al máximo”, concluyó.

Crédito: PRoduce!

¿Qué le recomiendas a los suscriptores que reciben sus panes semana tras semana?
“Que exploren”, sentenció José.

Sabemos que la relación entre productores y compradores tomará tiempo, un voto de confianza y sobre todo consistencia en el apoyo entre ambas partes. En productores como José vemos evidenciado el compromiso que muchos de estos tienen con su clientela. Somos privilegiados al tener una clase de productores educados, profesionales y con sumo compromiso con el futuro de la Isla.

Nuestros suscriptores reciben todas las semanas distintos panes de Levain recién horneados. Si ya estas suscrito, ¡cuéntanos cómo has utilizado los panes de Levain! Y si todavía no lo has hecho, suscríbete aquí

 

¡Existe una finca “inteligente” en Puerto Rico!

A través del PRoduce! Home Box queremos llevar productos frescos fruto del trabajo de nuestros productores locales a la mesa puertorriqueña. Cada dólar que se consume en productos de aquí, es dinero que se queda y circula en la economía de Puerto Rico, por lo que a todos nos conviene más allá de los beneficios de frescura, sabor y salud.

Una isla tropical con las condiciones perfectas para una alta producción agrícola no debería importar el 85% de lo que consume su población. Nuestra misión es aportar a disminuir ese porcentaje.

Y no es secreto que el huracán María nos enfrentó a la realidad de que prácticamente todo lo que consumimos llega en barcos y, por tanto, nos forzó como pueblo a buscar implementar modelos sustentables que nos ayuden a no depender de lo que no controlamos. Por eso, el blog de esta semana se lo dedicamos a Cosechas Tierra Viva, una finca agroecológica que implementa tecnología accesible para la producción de alimentos y sirve de modelo como de finca sustentable.

Cosechas vivas

En el pueblo de Las Piedras, Cosechas Tierra Viva tiene como principal objetivo desarrollar un modelo agrícola altamente productivo y rentable en una pequeña base terrestre. ¿Cómo? A través de la implantación de la Internet de la Agricultura (IoF (Internet of Farming), en inglés).

Franco y Natalia, uniendo sus conocimientos en ingeniería y agroecología, impulsan una siembra diversa de productos.  La siembra manejada con IoF le permite al agricultor monitorear el microclima como lluvia, humedad en el suelo, entre otros factores que afectan a cada finca de manera única.

En Puerto Rico hay muchos microclimas por ser una isla tropical con bosques, costas, llanos, distintos suelos. La apuesta de Cosechas Tierra Viva es que las pequeñas fincas también puedan hacer uso eficiente de los recursos, automatizar tareas diarias y mejorar la planificación de los cultivos. Hemos observado cómo este modelo ayuda a productores locales pequeños a reducir los costos operacionales y les ayuda a lograr hacer más con menos.

Al tener un récord de lo que pasa en la finca significa que, en un período de 10 años, tendrán una data trascendental y única que también ayudará a otros agricultores a hacer lo mismo. Y eso es algo que distingue a los productores que apoyamos, no solo están trabajando por el “hoy”, si no también buscan mejorar  “el mañana”.

Huracán María lo dejó claro

Franco, Natalia, y su asistente canino en Cosechas Tierra Viva. Crédito: PRoduce!

El huracán María mostró que, si no hacemos un esfuerzo real, el porcentaje de importaciones continuará en aumento. Sin embargo, durante los meses después del paso del huracán, una vez más la vulnerabilidad de nuestra seguridad alimentaria fue evidente. Góndolas de supermercados vacías, escasez de productos de primera necesidad, y de alimentos. “Independientemente si eres vegano o no, la conversación debe ser de dónde vienen nuestros alimentos”, sentenció Natalia de Cosechas Tierras Viva.

Un factor limitante en el desarrollo de nuestra agricultura ha sido el tratar las operaciones de cualquier espacio agrícola como si todos fuesen una finca grande. Por eso, nuevas apuestas como Cosechas Tierra Viva se perfilan como respuesta a la problemática, y, según ellos mismos “no somos un caso excepcional”. Se ha comprobado que la agricultura con productos diversificados es más resistente a eventos atmosféricos y se recupera más rápido que cuando se depende solo de los monocultivos (un solo tipo de siembra).  

Mercadeo de lo local, en nuestro PRoduce! Home Box

“En mi opinión, el problema no está tanto en la producción, sino en el mercadeo del producto”, nos expresó Franco de Cosechas Tierra Viva, quienes apuestan a convertirse en la primera “smart farm” (o finca inteligente) en Puerto Rico. “Hay que consumir local porque estamos apoyando la economía de aquí”, añadió Natalia.

Productos de Cosechas Tierra Viva. Crédito: CTV

Si hay un mercado en crecimiento que compra producto de aquí, lo más lógico es que los productores van a producir más. Por eso, PRoduce! Home Box tiene como parte de su misión la educación, no solo sobre la importancia de consumir el producto local por razones de salud, economía sino también porque si ambas partes tienen una mejor comunicación, el productor sabrá qué quiere el consumidor y el consumidor cada vez encontrará mayor variedad y cantidad de los productos que busca pero frescos y de aquí.

Semanalmente, nuestros suscriptores reciben cosechas frescas de aquí como vegetales, viandas, quesos, panes y otros productos. Entre esos, los que producen en Cosechas Tierra Viva como el rábano, kale ruso, pepinos, entre otros.

“La responsabilidad que tenemos con el consumidor, pero más que eso, con nuestra tierra, es grande”, concluyó Franco. Con PRoduce! Home Box, Natalia y Franco vieron la oportunidad ideal para comenzar a llegar a las cocinas de los consumidores puertorriqueños y asegurar la venta de sus cosechas.

Si eres suscriptor, ¡cuéntanos cómo has utilizado los productos de Cosechas Tierra Viva!

Y, si no lo eres, suscríbete aquí

 

 

¿Sabías que en Puerto Rico se produce Queso Kbra?

Cuando nace PRoduce! Home Box, pensamos que tenía que contener el producto del trabajo de nuestros productores locales y que esto tenía que ser inclusivo, y no solo incluir agricultores, sino también a pescadores, recolectores, agropecuarios y también procesadores artesanales como Queso Kbra.

Y es que con PRoduce! buscamos que el consumidor vuelva a reconectar con aquellas manos que producen y cosechan nuestros alimentos. No es un secreto que conseguir productos locales era casi imposible hasta hace unos años atrás. Agraciadamente, hemos visto el renacer de mercados orgánicos, algunas plazas de mercado, una góndola dedicada en algunos supermercados, la tendencia de restaurantes ‘farm to table’, entre otras plataformas que permiten conseguir productos de aquí.

Sin embargo, aún en Puerto Rico, una isla tropical con diez de los 11 tipos de suelo existentes en el mundo, se importa el 85% de lo que se consume. Queremos aportar a disminuir ese porcentaje y creemos que es posible. También sabemos que crear esta relación entre productores y compradores tomará tiempo, un voto de confianza y sobre todo consistencia en el apoyo entre ambas partes.

Así que el blog post de esta semana se lo dedicamos a Queso Kbra, un producto elaborado con amor por Maritere, una abogada laboral que desde hace unos años, en el Barrio El Mangó, en Juncos, cocina una revolución: queso de cabra del País.

Maritere abrazó la idea de un “career pivot”, y decidió sacar provecho de las tierras que originalmente le pertenecían a su abuelo. Cuando nadie más en su familia mostró interés, ella dijo “sí” al reto de poner a producir 500 cuerdas de fértil suelo boricua.

El potencial del terreno era suficiente para prácticamente cualquier actividad agrícola. Pero su amor por el queso, y su “pasión por el queso de cabra”, la llevó a que Hacienda Renacer se convirtiera en uno de los centro principales de producción de queso de cabra en Puerto Rico.

En nuestro Home Box, hemos incluido Queso Kbra con distintos sabores en varias entregas y tenemos el compromiso de seguir apoyándola, al igual que a otros productores de lácteos, vegetales, viandas, quesos, panes, entre muchos otros productos frescos y de aquí. Y así apostamos a facilitarle al consumidor el poder comprar local. Y, por otro lado, le compramos la cosecha que el productor tiene hoy.

Productores Clase A

Si hay algo que distingue a nuestros productores locales es su preparación, dedicación, y, más valioso que eso, su compromiso con el plato boricua. Después de certificarse como quesera, o “cheesemaker”, Maritere comenzó el proceso de encontrar la receta perfecta para un queso de cabra que se ajustara al “paladar boricua”.

“El mercado puertorriqueño en masa no está acostumbrado a los quesos de sabor fuerte. Por eso, hice un queso suave, para el paladar puertorriqueño”, nos dijo con satisfacción.

Y, como Puerto Rico no cuenta con su propia raza de cabras lecheras, Maritere unió cuatro razas de cabras lecheras con un alto porcentaje de grasa en su leche con la misión de que en unos años estas den paso a una raza de cabras lecheras puertorriqueñas. Una conversión genética que resultará en una raza de cabras lecheras de Puerto Rico que producirá queso de cabra del País.

De la cabra a la mesa   

La crianza de cabras es una práctica avalada e impulsada dado a su bajo costo, el buen comportamiento de los animales, y la cantidad de leche que proveen anualmente. Crédito: PRoduce!

 

Ya algunos chefs del País tienen incluidos en sus menús el queso de cabra pero: “el queso que llegaba a los restaurantes y supermercados no tenía menos de un mes”, nos comentó Maritere.

Por eso, la acogida de su queso fue inmediata. Lo que le presentó a los chefs era fresco, suave, untable, y tenía menos de 24 horas de preparado. Ahora Maritere se prepara para llevar su producto al supermercado y vio en PRoduce Home Box la oportunidad ideal para comenzar a llegar a las cocinas de los consumidores puertorriqueños. Maritere es más que optimista y asegura que en un futuro muy cercano, Puerto Rico “tendrá queso de cabra 365 días al año y va a haber tanto que exportaremos”.

Si eres suscriptor, ¡cuéntanos cómo has utilizado el Queso Kbra! Y, si no lo eres, suscríbete aquí.  

Come rico, come saludable, ¡come de aquí!