Rambután: la roja y peluda

Nephelium lappaceum L.

Cuando me ofrecieron rambután por primera vez experimenté una indiscutible repulsión. Las espinillas sinuosas que brotaban de la piel me provocaron una asociación inmediata con el cabello lleno de serpientes de la mítica Medusa. Recuerdo que me la pusieron en la mano izquierda. Con circunspección – pero haciendo el gesto que corresponde para no lucir un foodie de mierda-, hundí la uña del pulgar derecho entre las espinas. Rasgué la cáscara, y saqué una semilla ovalada, de pulpa firme y lustre opalino y resinoso. El primer mordisco me trajo al paladar algo de la acidez de la guanábana. El segundo, algo de piña dulce. Con el tercero, eché al olvido la imagen del pelo serpentino de Medusa. Entonces pregunté quien cosechaba esa deliciosa fruta, ovalada, de color amarillento rojizo llena de pelos.

Esta curiosa fruta lleva nombre masculino en castellano: el rambután. Es un derivativo del malayo rambut, que significa pelo. La mayoría de los comentaristas están de acuerdo en que el árbol del rambután es originario de Malasia e Indonesia. Igual, consideran que se cultivaba en estas regiones desde tiempos prehistóricos, y que siglos después los comerciantes árabes que viajaban entre Arabia, India y Africa lo llevaron a otras tierras, específicamente las Islas de Zanzíbar y Pemba, en la costa Oriental Africana.

Sobre el arribo del rambután a tierras americanas y a Puerto Rico no hay nada certero. Algunos intérpretes indican que arribó primero a Honduras, y luego pasó a Costa Rica llevada a este último país por la frutera multinacional United Fruit Company, en la década de 1960. Pero un boletín difundido en Honduras en 2017 por el proyecto Fortalecimiento Comercial de Empresas, Promoción de Exportaciones e Inversiones – que es patrocinado por la Asociación Hondureña de Productores de Rambután-, considera que fue a Puerto Rico a donde llegó por primera vez, indicando que fue a principios del siglo XX. Mas sobre esto, hasta el día de hoy, no he encontrado evidencia alguna. Incluso no hay referencias a la fruta en los tratados botánicos de Puerto Rico de fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

Lo que sí es cierto es que, en 1999, y con el auspicio del Departamento de Agricultura Federal y el la Estación de Investigaciones en Agricultura Tropical del RUM, comenzó a experimentarse con el rambután en Puerto Rico, sembrándose cinco especímenes en Corozal y en Isabela. Los experimentos estuvieron a cargo de los científicos Ricardo Goenaga y David Jenkins. Los rambutanes sembrados rindieron sus primeros frutos en el 2005. En el reporte de los resultados, publicados en 2011 en la revista Hort Technology, los científicos establecieron que el objetivo era experimentar las posibilidades del rambután para exportación a los Estados Unidos, toda vez que el aumento en el consumo de frutas exóticas se visualizaba como un potencial mercado en las ciudades más cosmopolitas. Igual, según los científicos, los únicos territorios estadounidenses donde se sembraba rambután eran Hawaii y Puerto Rico totalizando un área de 110 hectáreas.

Actualmente los países de mayor producción de rambután son Tailandia, Malasia, Vietnam, India, Sri Lanka y Filipinas, a donde se llevó en 1912 traído de Indonesia. En estos países se destinan al consumo fresco así como para la elaboración de conservas enlatadas. Curiosamente, la Food and Agriculture Organization de las Naciones Unidas no registra cifras específicas para estos países, pues considera al Nephelium – así como al lichi, la guayaba, el durio y la granadillas- como frutas tropicales secundarias que se cosechan en volúmenes más bajos que las frutas tropicales consideradas principales – piña, mango y papaya-.

Hoy se cosecha el árbol del rambután – además de otros frutales tropicales considerados “exóticas” o no tradicionales- en la agro empresa puertorriqueña Nebai Fruit Graden, que opera en el barrio Hoyamala del municipio de San Sebastián desde el 2002. En tierras más cercanas a Puerto Rico, se cultiva con éxito para exportación en las tierras bajas costeras de Honduras, Costa Rica, Colombia, Ecuador, Cuba y Trinidad.

La temporada del rambután en Puerto Rico se extiende desde julio a octubre. Aprovéchenla y pruébenla. Pero ojo……no las chupen como las quenepas. Sólo rasguen la cáscara, saquen la semilla completa y muerdan la suculenta pulpa. ¡Ahhhh…..y no se pongan tiquismiquis con el peludo y rojizo! No se convertirán en piedra, como hacia Medusa con todo aquél que la mirara de frente.

Referencias Mínimas

En red
http://fidehonduras.com/documentos/fichas-producto-mercado/
https://journals.ashs.org/horttech/view/journals/horttech/21/1/article-p136.xml#affiliation0
https://noticias.universia.pr/en-portada/noticia/2014/01/09/1073842/rambutan-longan-otras-
quenepas-pueden-cultivar-puerto-rico.html
https://www.nebaifruitgarden.com/


Generales
J.G. Vaughan y C.A. Geissler, The New Oxford Book of Food Plants: A Guide to the Fruit,
vegetables herbs and Spices of the World, 1997.
K. F. Kiple y Ornelas, The Cambridge World History of Food, 2 vols. Vol. 2, 2000.
Melvin Arias e Iván Carlo, El cultivo del rambután o mamón chino. Ministerio de Agricultura de
Costa Rica, 2014.

Author: Cruz Miguel Ortiz Cuadra, Ph.D

The Foodstorian - Doctor en Historia Gastronómica Puertorriqueña

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