Mandarina: sabrosa y portátil

La mandarina es una de mis frutas preferidas, no tan solo por su rico sabor, pero también por su característica portátil.

Esta fruta no se daña con facilidad, de hecho puede durar fuera de la nevera entre 4-8 días. Su cascara es fácil de remover, sin embargo es lo suficientemente fuerte para aguantar cantazos dentro de una cartera. Me parece la merienda perfecta para tener guardada en la gaveta de un escritorio o tener disponible en la mesa del comedor.

La mandarina como la mayoría de las frutas cítricas es muy buena fuente de vitamina C. La vitamina C nos ayuda a mantener el sistema inmune saludable, a mejorar la absorción del hierro y a reducir los radicales libres. La mandarina también se parece a la “china” en su contenido de potasio y de pectina. El potasio ayuda a regular el sodio en la sangre y mantener las presiones arteriales en niveles adecuados. La pectina es un tipo de fibra soluble y prebiótico, por lo tanto ayuda a disminuir el colesterol y a mantener la flora gastrointestinal en condiciones óptimas.

Lo que hace resaltar a la mandarina de los otros cítricos y la hace una súper estrella es su alto contenido de carotenos. Estos son pigmentos que al digerir el cuerpo convierte en vitamina A. La mandarina está compuesta principalmente de un caroteno muy particular llamado β-cryptoxanthin.

Este tipo de caroteno es de alta biodisponibilidad, lo que quiere decir que el cuerpo lo absorbe y utiliza con facilidad. La vitamina A en cantidades muy altas puede ser tóxica, sin embargo los carotenos son graduados por
enzimas en nuestro cuerpo y solo se convierten a vitamina A de ser necesario.

Los carotenos son antioxidantes, tienen efectos positivos en el sistema inmune, promueven la salud ósea y la visual, e inclusive se ha asociado un efecto protectivo contra el cáncer de pulmón, hígado y cavidad oral.

Esta semana disfruta de las mandarinas que componen el Homebox de PRoduce dentro de una ensalada o aumenta el valor nutricional de una tarta añadiéndole unos gajitos.

Ten unas cuantas accesibles y ¡no olvides incluir frutas en tu día a día!

La joven mandarina

La china mandarina pertenece a la variedad de cítricos de cáscara delgada y suave. Corresponde a la especie que ordinariamente llamamos mandarinos (Citrus reticulata, Citrus unshui y Citrus reshni). Incluso algunos híbridos también le son parientes, como el Citrus tangernia, llamado así desde el siglo XIX porque se introdujo a los Estados Unidos desde la marroquí ciudad de Tánger. Las mandarinas tienden a ser pequeñas, algo achatadas y fáciles de pelar, y su nombre tal vez le venga del color ambarino de la vestimenta de los “mandarinos”, los cultos funcionarios de gobierno durante la antigua China Imperial.

La mandarina se cultiva desde aproximadamente 3,000 años atrás. Algunos expertos indican que pudo haber tenido dos orígenes: en China, o en Cochin China (Vietnam del Sur). Otros, a diferencia, concluyen que es originaria de la India o del archipiélago Filipino. Pero si sobre su origen tienen discrepancias, en lo que sí están de acuerdo es en que su propagación por el mundo es difícil de trazar, pues su traslado hacia el Cercano Oriente- desde donde pasó al mediterráneo norafricano-, se dio en etapas históricas separadas. Igualmente concurren en que el cultivo de la mandarina en occidente se inició a principios del siglo XIX (1805), cuando se llevaron dos variedades de mandarinas a Inglaterra directamente de Cantón; y que hacia mediados del siglo XIX las mandarinas eran cultivadas extensamente en el mediterráneo italiano, y con más prominencia en Sicilia.

Al momento del descubrimiento europeo del Caribe Insular, cítricos como la naranja dulce (Citrus cinensis) y la mandarina (Citrus reticulata) no formaban parte del amplio reino frutícola de los taínos. No obstante, al poco tiempo de iniciarse la conquista española, se introdujeron semillas de naranjas traídas de Córdoba y Sevilla, posiblemente de las cinensis que trajo a Lisboa, Vasco da Gama en su viaje de regreso de la India en 1499. Por eso, es muy posible que la que se haya sembrado inicialmente en Puerto Rico fuera la Citrus cinensis, es decir, la que comúnmente llamamos en Puerto Rico “china”. Del tamaño y del sabor de estas quedó prendado el obispo de Puerto Rico, Fray Damián López de Haro, cuando las probó en 1645, alabándolas al decir que eran “más grandes y mejores que las de allá”.

Pero curiosamente el fraile no hizo referencia a la china mandarina. Igual ocurrió mucho tiempo después, cuando en su libro Estudios sobre la Flora de Puerto Rico (1883) el botánico aguadillano Agustín Stahl identificara a la Citrus cinensis en la rica flora borincana, pero no hiciera lo propio con la mandarina. Lo mismo ocurrió en el estudio de Orartio F. Cook, The Economic Plants of Puerto Rico (1903). Y más sorprendente aun es que la mandarina no apareciera en el informe Propagación y venta de las chinas en Puerto Rico, preparado por la Estación Experimental Agrícola de Puerto Rico en 1904.

¿Se habrá introducido a Puerto Rico recientemente? ¿Ciento veinte años atrás, digamos? ¿Es la mandarina una adolescente en nuestra historia alimentaria? Es muy posible.

Sea como haya sido, no debemos creer que la mandarina fue ignorada por agricultores y por la población rural puertorriqueña una vez se introdujo, semilla o árbol. Que la joven naranja no comparezca en los escritos botánicos, en los censos agrícolas del siglo XX, o que no haya ni una receta con ella en los recetarios de cocina antiguos, con seguridad se debe a que su propagación se realizó poco a poco- tal vez de semillas o arbolitos traídos desde las Filipinas o de Valencia durante los últimos años de la colonia española; o desde las plantaciones de la Florida a principios del siglo XX-, por agricultores o individuos interesados en ella más como “comida de mano”, que como mercancía. Si así fue, la pequeña mandarina quedó escondida detrás del valor económico que tuvo, – y aún tienen en Puerto Rico- cítricos como la china dulce, la toronja, los limones y la chironja.

En estos últimos años, y para bien, la moza mandarina comienza a asomar su rostro. En el 2016-2017 se registraron 748.3 cuerdas sembradas, y se cosecharon 13.3 millones de unidades. Y si en Puerto Rico consumimos hoy casi un 39.47% de chinas dulces y mandarinas producidas aquí, ahora nos toca sacar a la joven naranja del escondite, patrocinado más su consumo.

Por último, y como habrán experimentado ustedes, nuestra naranja, madura y en sazón, es pequeña – 2” a 2” ½ de ancho, por 1 ¾ a 2 ¼ de alto- y muy fácil de pelar. Una vez se hunde el dedo para rasgar la piel, inmediatamente se respira un aroma a limoncillo con tonos de pino navideño y tomillo. Al menos ese es el repertorio olfativo que me trajo la que comí al comenzar estas líneas.

Cuando le lleguen mandarinas en el Homebox de PRoduce, rasguen la cáscara y olfatéenlas. Me pueden escribir sus impresiones sensoriales por aquí, o por info@thefoodstorianpr.com

¡Buen provecho!

Referencias
Bonavia, Emanuel, The cultivated oranges and lemons, etc. of India and Ceylon: with researches into their origin and the derivation of their names, and other useful information, London: W. H. Allen, 1888.

Departamento de Agricultura de Puerto Rico. División de Estadísticas Agrícolas, Frutas frescas en proceso de cómputos de consumo per cápita: chinas y mandarinas, Preliminar al 5 de marzo de 2019.

Fernández de Oviedo, Gonzalo, Historia General y Natural de las Indias, Parte Primera; Madrid, 1851.

Henricksen, Henry, “Citrus Culture in Puerto Rico”; en: Agricultural Experiment Station, Bulletin No. 33, February 1930.

Kiple, Keneth y Ornelas, Kriemhild, eds., The Cambridge World History of Food, Cambridge University Press, II vols. 2001.

McGee, Harold, Food and Cooking: An Encyclopedia of Kitchen Science, History and Culture, London, 2004.

Oratio F Cook y N.G Collins, The Economic Plants of Puerto Rico, United States National Herbarium, vol. III, parte II, 1903.

Stahl, Agustín, Estudios sobre la flora de Puerto Rico, San Juan, 1883.

¡Existe una finca “inteligente” en Puerto Rico!

A través del PRoduce! Home Box queremos llevar productos frescos fruto del trabajo de nuestros productores locales a la mesa puertorriqueña. Cada dólar que se consume en productos de aquí, es dinero que se queda y circula en la economía de Puerto Rico, por lo que a todos nos conviene más allá de los beneficios de frescura, sabor y salud.

Una isla tropical con las condiciones perfectas para una alta producción agrícola no debería importar el 85% de lo que consume su población. Nuestra misión es aportar a disminuir ese porcentaje.

Y no es secreto que el huracán María nos enfrentó a la realidad de que prácticamente todo lo que consumimos llega en barcos y, por tanto, nos forzó como pueblo a buscar implementar modelos sustentables que nos ayuden a no depender de lo que no controlamos. Por eso, el blog de esta semana se lo dedicamos a Cosechas Tierra Viva, una finca agroecológica que implementa tecnología accesible para la producción de alimentos y sirve de modelo como de finca sustentable.

Cosechas vivas

En el pueblo de Las Piedras, Cosechas Tierra Viva tiene como principal objetivo desarrollar un modelo agrícola altamente productivo y rentable en una pequeña base terrestre. ¿Cómo? A través de la implantación de la Internet de la Agricultura (IoF (Internet of Farming), en inglés).

Franco y Natalia, uniendo sus conocimientos en ingeniería y agroecología, impulsan una siembra diversa de productos.  La siembra manejada con IoF le permite al agricultor monitorear el microclima como lluvia, humedad en el suelo, entre otros factores que afectan a cada finca de manera única.

En Puerto Rico hay muchos microclimas por ser una isla tropical con bosques, costas, llanos, distintos suelos. La apuesta de Cosechas Tierra Viva es que las pequeñas fincas también puedan hacer uso eficiente de los recursos, automatizar tareas diarias y mejorar la planificación de los cultivos. Hemos observado cómo este modelo ayuda a productores locales pequeños a reducir los costos operacionales y les ayuda a lograr hacer más con menos.

Al tener un récord de lo que pasa en la finca significa que, en un período de 10 años, tendrán una data trascendental y única que también ayudará a otros agricultores a hacer lo mismo. Y eso es algo que distingue a los productores que apoyamos, no solo están trabajando por el “hoy”, si no también buscan mejorar  “el mañana”.

Huracán María lo dejó claro

Franco, Natalia, y su asistente canino en Cosechas Tierra Viva. Crédito: PRoduce!

El huracán María mostró que, si no hacemos un esfuerzo real, el porcentaje de importaciones continuará en aumento. Sin embargo, durante los meses después del paso del huracán, una vez más la vulnerabilidad de nuestra seguridad alimentaria fue evidente. Góndolas de supermercados vacías, escasez de productos de primera necesidad, y de alimentos. “Independientemente si eres vegano o no, la conversación debe ser de dónde vienen nuestros alimentos”, sentenció Natalia de Cosechas Tierras Viva.

Un factor limitante en el desarrollo de nuestra agricultura ha sido el tratar las operaciones de cualquier espacio agrícola como si todos fuesen una finca grande. Por eso, nuevas apuestas como Cosechas Tierra Viva se perfilan como respuesta a la problemática, y, según ellos mismos “no somos un caso excepcional”. Se ha comprobado que la agricultura con productos diversificados es más resistente a eventos atmosféricos y se recupera más rápido que cuando se depende solo de los monocultivos (un solo tipo de siembra).  

Mercadeo de lo local, en nuestro PRoduce! Home Box

“En mi opinión, el problema no está tanto en la producción, sino en el mercadeo del producto”, nos expresó Franco de Cosechas Tierra Viva, quienes apuestan a convertirse en la primera “smart farm” (o finca inteligente) en Puerto Rico. “Hay que consumir local porque estamos apoyando la economía de aquí”, añadió Natalia.

Productos de Cosechas Tierra Viva. Crédito: CTV

Si hay un mercado en crecimiento que compra producto de aquí, lo más lógico es que los productores van a producir más. Por eso, PRoduce! Home Box tiene como parte de su misión la educación, no solo sobre la importancia de consumir el producto local por razones de salud, economía sino también porque si ambas partes tienen una mejor comunicación, el productor sabrá qué quiere el consumidor y el consumidor cada vez encontrará mayor variedad y cantidad de los productos que busca pero frescos y de aquí.

Semanalmente, nuestros suscriptores reciben cosechas frescas de aquí como vegetales, viandas, quesos, panes y otros productos. Entre esos, los que producen en Cosechas Tierra Viva como el rábano, kale ruso, pepinos, entre otros.

“La responsabilidad que tenemos con el consumidor, pero más que eso, con nuestra tierra, es grande”, concluyó Franco. Con PRoduce! Home Box, Natalia y Franco vieron la oportunidad ideal para comenzar a llegar a las cocinas de los consumidores puertorriqueños y asegurar la venta de sus cosechas.

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